Darle Cuerpo al Cambio: La interrelación entre cuerpo, emociones y consciencia
En la actualidad, la idea que el cuerpo y la mente son una unidad inseparable, está ampliamente aceptada, y la neurociencia moderna respalda esta perspectiva con evidencia científica robusta. En Danzosa, esta premisa es fundamental para entender cómo el movimiento, las emociones y la consciencia están intrínsecamente conectados. Desde una perspectiva integradora, explorar la relación entre cuerpo y mente no solo nos permite comprender mejor nuestras emociones, sino también cómo éstas influyen en nuestras decisiones y en la manera en que experimentamos la vida.
La palabra emoción conlleva la moción que, según la RAE, es la «acción de mover o ser movido». Así que las emociones nos mueven y nos conmueven.
Esta etimología revela una verdad fundamental: las emociones son fuerzas dinámicas que nos mueven, tanto interna como externamente. No es casualidad que las emociones y nuestra fisiología estén interrelacionadas. Cuando experimentamos una emoción intensa, como la alegría, el miedo o la ira, es nuestro cuerpo que lo manifiesta de manera palpable y medible.
El neurocientífico y médico Antonio Damasio habla de «marcadores somáticos» (1995), diciendo que las emociones se manifiestan corporalmente y provocan un cambio fisiológico/muscular que podemos sentir y que nos hace tomar decisiones, muchas veces de manera inconsciente. Esto significa que nuestras emociones no solo nos señalan cómo nos sentimos, sino que también guían nuestras acciones de maneras profundas e invisibles.
La conexión y la consciencia corporal tienen un papel clave en la gestión emocional efectiva y la posibilidad de influir en nuestra toma de decisiones.
Desarrollar la consciencia corporal a través de prácticas vivenciales y métodos experimentados en terapia, fomenta estar en sintonía con las señales que nuestro cuerpo nos envía y comprender cómo estas señales están relacionadas con nuestras emociones. Por ejemplo, un ritmo cardíaco acelerado, sudoración o tensión muscular nos hace sentir una emoción intensa como la rabia. La neurocientífica Nazareth Castellanos enfatiza que «las sensaciones corporales son recogidas por el cerebro, dando lugar a la experiencia emocional» (Castellanos, 2022). Reconocer estas señales nos permite tomar decisiones de modo más consciente sobre cómo manejar nuestras emociones. En el caso de la rabia quizás conlleva adquirir a respetar nuestros límites y comunicarlos de manera asertiva.
Wilhelm Reich, médico y psicoanalista, fue uno de los primeros en explorar la conexión entre la mente y el cuerpo, la consciencia corporal y social y la psicoterapia corporal, desarrollando la teoría de la «coraza muscular-corporal», que sugiere que las tensiones musculares crónicas son una manifestación física de conflictos emocionales reprimidos.
Estas ideas han sido ampliadas por varias corrientes de terapias corporales, argumentando que el cuerpo refleja nuestras experiencias emocionales y que la liberación de estas tensiones puede facilitar la liberación emocional.




En Danzosa siempre incluimos el cuerpo en nuestro trabajo.
El cuerpo que habla de nuestras emociones, de síntomas físicas y de posibles heridas. Entendemos que «cuerpo» no sólo significa tener un instrumento a disposición o una máquina meramente funcional. Partimos de la idea de que más bien somos cuerpo y esto significa tener «a mano» el acceso a la consciencia y la profunda comprensión del propio ser. Comprendernos a través del cuerpo sentido, es decir, a través de las emociones que se manifiestan corporalmente, dándonos «pistas» útiles, nos permite estructurarnos y sostenernos.
La metodología de la Danza Movimiento Terapia (DMT), forma la base de este trabajo y ofrece herramientas terapéuticas para explorar y transformar nuestras emociones. La DMT permite explorar las emociones y los conflictos internos de una manera que va más allá de las palabras. El movimiento permite acceder a memorias y emociones que están almacenadas en el cuerpo, facilitando su expresión y liberación.
El cuerpo no solo reacciona a las emociones en el presente, sino que también almacena memorias de experiencias pasadas, especialmente aquellas relacionadas con el trauma. Cuando una persona experimenta un evento traumático, el cuerpo puede retener la memoria de esa experiencia, incluso si la mente consciente no lo hace. Esta memoria corporal puede manifestarse de diversas maneras, como tensiones musculares crónicas, dolores inexplicables o patrones de movimiento repetitivos.
La memoria corporal del trauma puede ser especialmente resistente al cambio, ya que a menudo está profundamente arraigada. Sin embargo, el trabajo con el cuerpo puede ayudar a liberar estas memorias y a aliviar los síntomas asociados. Por ejemplo, un patrón de movimiento repetitivo, como cruzar los brazos de manera protectora, puede estar relacionado con una necesidad inconsciente de protección que se desarrolló en respuesta a un trauma pasado. Al trabajar conscientemente con este patrón, la persona puede comenzar a liberar la tensión subyacente y a desarrollar nuevas formas de moverse y de relacionarse con su cuerpo.
El cuerpo entonces refleja nuestro estado emocional, e influye en nuestra salud mental. La postura corporal y el movimiento pueden afectar nuestro estado de ánimo y nuestros niveles de estrés. Por ejemplo, mantener una postura erguida y expansiva puede aumentar la auto-confianza y la sensación subjetiva de felicidad. Por otro lado, una postura encorvada y cerrada puede aumentar los sentimientos de tristeza y ansiedad. Hoy en día existen estudios científicos sobre la postura corporal y la influencia que tiene a nivel psicoemocional. Dos universidades alemanas investigaron en el año 2014 el impacto del encorvamiento sobre la memoria y los sesgos de la percepción y mostraron que aquellas personas con una postura encorvada recordaron menos palabras de un texto leído y retuvieron más palabras con un tono negativo (Castellanos, 2022).
Esto sugiere que trabajar con el cuerpo y darse cuenta de la propia postura, mímica y gestos, no sólo es útil para aliviar los síntomas emocionales, sino que también puede ser una herramienta efectiva para mejorar la salud mental en general.
Darle cuerpo al cambio significa entonces que el cambio no es sólo una cuestión de voluntad o de pensamiento; también es una cuestión de cuerpo.
Al desarrollar una mayor consciencia corporal y al trabajar con el cuerpo sentido de manera intencional, podemos facilitar el proceso de cambio y de transformación personal, entendiendo el cuerpo como agente activo en el proceso de cambio. A través del movimiento, la respiración, la conexión y consciencia corporal, podemos aprender a gestionar nuestras emociones de manera más efectiva, a tomar decisiones más alineadas con nuestras verdaderas necesidades y a vivir de manera más plena.
En Danzosa, creemos que el cuerpo representa una herramienta poderosa para la transformación personal. Al darle cuerpo al cambio, no solo cambiamos nuestra mente, sino que también cambiamos cómo experimentamos el mundo y cómo nos relacionamos con las demás personas. Este enfoque integrador nos permite vivir de manera más auténtica y equilibrada, alineando nuestras acciones con nuestras emociones y nuestros valores.
Referencias
Castellanos, N. (2022). Neurociencia del cuerpo. Cómo el organismo esculpe el cerebro. Barcelona. Editorial Kairós,.
Damasio, A. (1995). El error de Descartes. La emoción, la razón y el cerebro humano. Barcelona: Editorial Planeta.
Reich, W. (1986). Análisis del carácter. Buenos Aires: Paidos. (Primera edición: 1933)





